Quién nos iba a decir hace apenas un año, cuando dimos nuestro primer concierto en El salón de Godot, que hoy estaríamos actuando dentro de la programación del auditorio Miguel Delibes de Valladolid… ¡Pandilla de inconscientes! Pero para esta puesta de largo necesitábamos ofrecer algo más.

Entre nosotros contábamos con bastante gente de sobrada formación y experiencia musical, pero ¿y experiencia actoral y escénica? Salvo honrosas excepciones todos éramos bastante novatos en eso de movernos coordinadamente en el espacio, tener conciencia de nuestro propio cuerpo en escena, dónde dirigir gestos y miradas… en definitiva, expresar con el cuerpo lo que ya hacíamos con la voz. Cuando trabajamos con Ana Hernández el montaje de anteriores conciertos de Tag Time “despertamos” a esta nueva realidad y fuimos conscientes de todo lo que quedaba por hacer sobre un escenario.

El espectáculo musical y escénico que proponemos está apoyado en tres facetas interconectadas: el texto o letra de las canciones, que es el que cuenta y desarrolla la acción, a veces descriptivo, otras dialogado y otras poético; la música propiamente dicha, esto es, los sonidos y ritmos que visten al texto, subrayándolo, adornándolo, creando la atmósfera en que se desarrolla la historia; y por último la expresión corporal y dramatización de esa canción, la “puesta en escena” que hilada con otras canciones forma una historia o relato que da forma al espectáculo en su conjunto.

La dramaturgia es la más primaria y universal de estas tres facetas, comprensible por todos aquellos que comparten los mismos parámetros culturales, aunque el lenguaje verbal sea en inglés como es nuestro caso. Esto permite incluso a aquellas personas que no entienden el idioma ser partícipes de nuestro espectáculo y entender la historia que contamos, en una especie de “cine mudo” musicalizado.

Y es ahí donde entraron es escena Jaime Rodríguez y Ruth Rivera, dos enormes profesionales de la dirección escénica, que con nuestras canciones han ideado una historia unitaria que contar al público, a la vez que trabajaban nuestra expresión corporal. A lo largo de estos tres meses de trabajo intensivo hemos tomado conciencia de que la expresión corporal y el lenguaje no verbal son fundamentales junto con el vocal y textual a la hora de expresar emociones. Nos han enseñado que una cara, unos hombros, una mano, unos ojos pueden esclarecer lo dicho con la palabra, ilustrar lo que sugiere la música o incluso negarlo irónicamente. No basta con sonreír al público o balancearse más o menos coordinadamente al ritmo de la música. Hay que contar algo y en cada gesto debe haber una intención. Hasta el más mínimo gesto ha de estar integrado en la acción si la trama lo requiere.

Como cantantes hemos de reconocer que no ha sido fácil compartimentar el cerebro entre neuronas musicales, rítmicas, letra, movimientos y expresión. Ruth y Jaime han conseguido hacer de un grupo de 25 tíos tiesos como palotes, inexpertos y torpes algo orgánico que se mueve con fluidez y coordinación por un escenario, dirigen la atención del público donde se requiere y por momentos resultan hasta graciosos o conmovedores. Los tagtimers nos sentimos muy orgullosos de lo que han conseguido de nosotros en la parte escénica, disfrutando más aun de la interpretación de nuestras canciones al comprobar cómo el público (muchos ya fieles seguidores) también disfrutaba con nuestra nueva propuesta de espectáculo.

Ha sido un lujo y un placer, no sabemos en qué orden, el poder mostrar a un público amplio lo que hacemos en el auditorio de nuestra ciudad, en una sala de acústica y prestaciones magníficas y programados dentro del ciclo oficial Delibes+. Desde aquí muchas gracias por la confianza y apuesta arriesgada a los responsables del auditorio.

Gracias a nuestro compañero y amigo Iván iglesias (el tío es un experto en músicas contemporáneas) por el magnífico arreglo del megahit Wake me up que estrenábamos en esta ocasión. Como cantantes lo hemos sufrido y disfrutado a partes iguales.

Y gracias también al público que concierto tras concierto nos ha seguido y apoyado, y a los nuevos espectadores que nos han conocido en este Delibes+ del 13 de diciembre de 2019; esperamos que ambos hayan quedado gratamente sorprendidos con nuestra propuesta y se hayan divertido tanto como nosotros. Adelantaros que para primeros de abril estaremos enredados en algo muy grande. Os mantendremos informados.

 

Justi García

Fotografías: Centro Cultural Miguel Delibes

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